homoHace relativamente poco, escuché decir a una maestra de un jardín de niños a sus alumnos y a sus respectivos padres, que había momentos que los niños iban a jugar, pero había momentos que debían aprender. O sea, según entendí, una cosa era jugar y otra completamente diferente, aprender. En otro espacio, escuché a otro maestro proferir a sus colegas (lo digo de memoria, espero que ésta no me traicione) que elaboraran o que incluyeran en su planeación actividades más atractivas para sus alumnos, más lúdicas, pero que no jugaran, que lo lúdico y el juego no eran lo mismo. Por otro lado, para añadir más elementos de confusión (o de aclaración, según se vea), en “El decálogo del maestro Papalote”, que se distribuye en el Museo del mismo nombre, en Chapultepec en la CDMX, el primer punto de dicho decálogo reza: “1. Utiliza el juego (así, con negritas), como herramienta de aprendizaje en el salón de clases”, más adelante agregan, “4. Implementa estrategias creativas que estimulan a sus alumnos”. Es decir, el Museo recomienda jugar y aprender mediante actividades creativas implementadas por los maestros. O el museo está mal en sus recomendaciones, o algunos maestros no terminan de entender lo que se refiere al papel del juego, de lo lúdico en la educación. No sabría decir si sus colegas, por ignorarlo o por civilidad, no aclararon a ese maestro que lúdico y juego significan exactamente lo mismo, sólo que están en diferente idioma, en latín y en español, respectivamente.
Al margen de cualquier discusión pedagógica sobre el juego como actividad conductora, como parte de las herramientas de la mente, en los procesos de enseñanza-aprendizaje en la escuela (quizá lo abordemos en otra ocasión), más bien pensamos que es menester, ante todo, pensar en el juego como un elemento básico en la cultura y la historia de la humanidad y su función en todos y cada uno de los elementos que conforman la sociedad, entre ellos, la escuela. En ese sentido, debemos al holandés Johan Huizinga, una de las primeras reflexiones sobre la esencia y significación del juego como fenómeno cultural en su libro Homo ludens, publicado por primera vez en el año 1938 y que ha merecido hasta nuestros días diversas reimpresiones en diferentes idiomas. Desde el principio nos advierte Huizinga: “La designación homo sapiens no convenía tanto a nuestra especie como se había creído…pues no somos tan razonables, a esto se adjuntó homo faber, que fabrica…sin embargo, el nombre homo ludens, el hombre que juega, expresa una función tan esencial como la de fabricar, y meJohan Huizinga, Homo Ludens, 8ª reimpresión. Alianza Editorial, Madrid, 2000, 287 pp.
Hace relativamente poco, escuché decir a una maestra de un jardín de niños a sus alumnos y a sus respectivos padres, que había momentos que los niños iban a jugar, pero había momentos que debían aprender. O sea, según entendí, una cosa era jugar y otra completamente diferente, aprender. En otro espacio, escuché a otro maestro proferir a sus colegas (lo digo de memoria, espero que ésta no me traicione) que elaborarece, por lo tanto, ocupar su lugar junto al de homo faber.” Más adelante añade: “El juego es más viejo que la cultura; pues, por mucho que estrechemos el concepto de ésta, presupone siempre una sociedad humana, y los animales no han esperado a que el hombre les enseñe a jugar…los animales juegan lo mismo que los hombres”. La psicología y la fisiología se esfuerzan por explicar el fenómeno del juego en las diferentes especies, pero siempre han ofrecido explicaciones parciales (quizá ahora ya han avanzado, pero recordemos que Huizinga señala esto en 1938), “la función ejercida por el juego, debe buscar su concepto allí mismo donde la biología y la psicología acaban su tarea…nos interesa su cualidad, tal como se presenta en su peculiaridad como forma de la vida…como una forma de actividad, como una forma llena de sentido y como función social…en sus múltiples formas concretas, como estructura social, como un factor de la vida cultural.” El libro es muy rico y vasto en sus reflexiones acerca del juego y su función en la sociedad y la cultura. Pero hay un punto que es fundamental subrayar de momento. Huizinga nos invita a superar nuestra visión, la que prevalece en nuestra conciencia, en que el juego se opone a lo serio (que quizá sea el tono preocupante que adquiere en algunos maestros y las autoridades, temerosos de perder eso que se llama disciplina, muy discutible también, y que más bien se presta o da pie a la reproducción del autoritarismo), a superar la idea de que “el juego no es cosa seria”, y de que todo lo que con ello se acompaña, la diversión, la risa (puesto que en sí misma la risa es provocadora, subversiva a la oficialidad) o que se juega sólo en el tiempo de ocio, y no son dignos de nuestra atención “seria”. “El juego es libre -nos dice Huizinga-, es libertad; el juego no es la vida ‘corriente’ o la vida ‘propiamente dicha’. Más bien consiste en escaparse de ella a una esfera temporera de actividad que posee su tendencia propia…El juego se cambia en cosa seria y lo serio en juego. Puede elevarse a la altura de belleza y santidad que quedan muy por encima de lo serio”. Aclarar y comprender mejor, de principio, al homo ludens que nos caracteriza podría ayudar a despuntar nuestros temores (infundados) sobre todo aquello que ocurre en los diferentes espacios de nuestras escuelas y no sólo ahí, también en el resto de los espacios y tiempos que ocupan nuestras vidas. La lectura de Huizinga, es primordial para entender todo esto. Recomendamos ampliamente a nuestros compañeros y colegas de Secundaria Técnica su lectura y discusión de este texto, rico y amplio en ideas, ya clásico en el tema; y, desde Nuestro Rincón con la advertencia de Juego de manos…, deseamos afectuosamente a todos un excelente y productivo regreso a nuestras actividades escolares.

Johan Huizinga, Homo Ludens, 8ª reimpresión. Alianza Editorial, Madrid, 2000, 287 pp.


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        multiplicarTraducción al español de una segunda edición estadunidense datada en el 2000, y prologada además por Howard Gardner, psicólogo de Harvard, autor de la teoría de las Inteligencias Múltiples (IM), el cual apunta: “Armstrong ha preparado el libro como un resumen fiable y fácil de leer de mi obra. Se dirige especialmente a profesores, administradores y demás educadores. Ha añadido algunos toques propios: la noción de una ‘experiencia paralizante’ y mi concepto de ‘experiencia cristalizante’; la sugerencia de prestar atención al mal comportamiento de los jóvenes como pista sobre sus inteligencias; algunas sugerencias informales sobre cómo implicar a los alumnos en un examen de sus propias inteligencias, y cómo dirigir la clase teniendo en cuenta la teoría de las IM. Además, ha incluido varias herramientas improvisadas para evaluar el propio perfil intelectual, para encontrar el truco a los puntos fuertes y débiles de los alumnos y para implicar a los jóvenes en juegos basados en ideas de las IM. Transmite una idea clara de cómo pueden ser las clases, las estrategias docentes, el currículo y la evaluación con las IM. Cada capítulo termina con unos ejercicios que ayudan a asimilar las ideas expuestas”. La esencia de la teoría –subraya Gardner– “consiste en respetar las múltiples diferencias entre las personas, las numerosas variaciones en cuanto a sus métodos de aprendizaje, los diversos modos de evaluarlos y el número casi infinito de maneras que pueden dejar huella en el mundo”.

En su introducción, Armstrong apunta: “La teoría de las Inteligencias Múltiples me llamó la atención por primera vez en 1985, cuando comprobé que proporcionaba un lenguaje para hablar de los dones de los niños, y en especial de aquellos alumnos que acumulan etiquetas del tipo ‘DA’ (dificultades de aprendizaje) y ‘TDA’ (trastorno por déficit de atención) a lo largo de su vida escolar. Como especialista en dificultades de aprendizaje, empecé a sentir la necesidad de apartarme de lo que consideraba un paradigma en educación especial orientado hacia los déficit. Quería crear un nuevo modelo basado en los múltiples dones que había observado en los llamados niños ‘discapacitados’”. El libro ofrece la adaptación del autor al modelo de Gardner que ha sugerido en el conjunto de sus trabajos ampliar el alcance del potencial humano más allá de los confines de la cifra del cociente intelectual. En pocas palabras, Gardner ha sugerido que la inteligencia “trata más bien de la capacidad de 1) resolver problemas y 2) crear productos en un entorno rico en contextos y naturalista”. Éstas las agrupa en ocho categorías: Inteligencia lingüística, Inteligencia lógico-matemática, Inteligencia espacial, Inteligencia musical, Inteligencia cinético-corporal, Inteligencia interpersonal, Inteligencia intrapersonal e Inteligencia naturalista. En este libro, Armstrong pretende que pueda utilizarse este modelo de diversas maneras para contribuir a estimular reformas continuas en la educación, sobre todo como una introducción práctica a la teoría de las Inteligencias Múltiples para aquellos que no la conocen.
Este texto puede ser una guía y herramienta útil para enriquecer la práctica docente y contribuir a flexibilizar las planeaciones y las evaluaciones de los aprendizajes y por supuesto, las clases, esperando, principalmente, Desde nuestro Rincón, multiplicar la inteligencia. Deseamos a nuestr@s compañer@s y colegas de Secundarias Técnicas un buen y exitoso cierre del presente ciclo escolar.

Thomas Armstrong, Inteligencias múltiples en el aula. Guía práctica para educadores. México-España, Paidós, 2009, 279 pp.

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Un clásico eevaluarn el tema y en nuestro idioma, texto de cabecera de muchas generaciones de maestros y utilizado ya en otras reformas educativas, tanto en su lugar de origen del autor como en Latinoamérica, abordando algo que es el “coco” de todos los maestros: la evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y no sólo eso, además, el cómo plasmarlo, cuantificarlo, calificarlo, asignarle un número.

Publicado por primera vez en el año de 1991, Carlos Rosales, nos advierte desde el principio que, con su libro pretende “contribuir a la renovación conceptual de la evaluación, así como a la formación del profesor para su realización” ya que la evaluación “constituye una tarea del mayor interés pedagógico y didáctico, articulada en una estructura de actividad educativa que abarca tres fases relativas a: 1) la recogida de datos; 2) la valoración de los mismos; y 3) la toma de decisiones.”

Ante todo, Rosales señala que es fundamental renovar nuestro concepto sobre la evaluación, una renovación donde se proyecte considerablemente el enriquecimiento de los ámbitos sobre los que se extiende, de los criterios con los que se realizan juicios de valor y de las decisiones que se adoptan en relación con esos juicios de valor. Debe superarse, insiste el autor, el viejo concepto de evaluación entendida como constatación de un cierto nivel de aprendizaje del alumno, siendo necesario, además, evaluar no sólo conocimientos, sino también habilidades y actitudes; fundamental conocer las características de los procesos y no sólo de los resultados. La evaluación, nos dice Rosales, es algo que necesariamente constituye la parte complementaria del proceso de planificación: ha de contener como tarea del profesor “el desarrollo de los programas, la efectividad de los recursos y la influencia de los contextos organizativos y ambientales”.

Esquemáticamente, debemos ampliar el concepto acerca de la evaluación como reflexión sobre la enseñanza que comprende, según Rosales, cinco aspectos fundamentales: 1) un objeto (¿sobre qué?); 2) Una finalidad (¿para qué?); 3) una metodología (cómo); 4) un agente (quién) y; 5) una contextualización (circunstancias). Lo anterior debe ser entendido como toda una función completa, integrada en tres momentos: una fase diagnóstica, una fase formativa y una fase sumativa.

Texto que sigue siendo básico en este tema, y que es de gran ayuda y arma para poder enfrentar Desde nuestro Rincón, a ese “coco” de todos nosotros los maestros. Enviamos a todos nuestros compañeros y colegas de Secundaria Técnica un buen fin de ciclo escolar y un muy buen receso de actividades escolares, que la pasen muy bien.

Carlos Rosales, Evaluar es reflexionar sobre la enseñanza. Madrid, Narcea ediciones, 2000 3ª ed., 253 pp.

 

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regreso a clasesEl próximo 20 de agosto del presente año, regresan a las aulas poco más de 26 millones de estudiantes de nivel básico, finalizando el 8 de julio del 2019.

Durante este ciclo tendremos tres calendarios: 185, 195 y 200 días de clases, en donde cada institución educativa ya lo tiene definido. Tendremos en este tiempo 4 periodos vacacionales, 3 puentes, 6 fechas no laborales por días festivos y 8 fechas de reunión de los Consejos Técnicos. Sin duda, será un año intenso y de nuevos retos.

Para Alianza de Maestros, consideramos que cada año escolar que comienza, es una gran oportunidad para mejorar todos…

Con cada nuevo año, el maestro puede innovar nuevas formas de aprendizaje, nuevos métodos de como transmitir el conocimiento, nuevas estrategias de vinculación que le permitan generar lazos más fuertes con sus alumnos, que le permitan potencializar todos los dones y capacidades de cada uno de ellos.

Cada nuevo ciclo escolar es una nueva oportunidad para que cada alumno y padre de familia, formen un equipo de trabajo que les permita sacar adelante, las materias, los trabajos y las actividades escolares. Es una nueva oportunidad para que juntos reflexionen y analicen que les falto en el periodo anterior, que tienen que corregir, que cambios tienen que hacer para mejorar el desempeño escolar, que puntos en su relación tienen que mejorar así como su comunicación y convivencia.

Para los Directivos es sin duda una nueva aventura de innovar, de impulsar su liderazgo, de transformar lo interno y externo de la comunidad educativa.

Tenemos, todos los que conformamos la comunidad educativa, la misión y compromiso de hacer del próximo ciclo escolar, una gran aventura en donde cada uno aporte todos sus talentos y capacidades para construir caminos de esperanza, en donde cada clase en el aula sea una enseñanza para la vida, sea un aprendizaje en donde surge la pasión por conocer y profundizar en los temas, en donde una lectura nos transporte a mundos en donde somos los protagonistas de un cambio trascendente, en donde la humanidad puede ser capaz de alcanzar la paz, la justicia y la fraternidad entre todos los pueblos.

Eduquemos para servir y para la vida…

¡Feliz inicio de clases para todos!

Escrito por:

Carlos Aguirre Marin

Director General de
Alianza de Maestros A.C.

 

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